¿dermatitis atópica, la sufres ?Descubre sus causas y tratamientos

La dermatitis atópica (también conocida como DA) es el tipo más común de eczema. Suele cursar con prurito (picor) y se presenta como una erupción roja en las mejillas, brazos y piernas. Generalmente, comienza en los primeros seis meses de vida del bebé y disminuye a medida que el niño crece, aunque muchas personas siguen teniendo erupciones por dermatitis atópica en edad adulta: se estima que el 10% de todas las personas en el mundo estarán afectadas por esta enfermedad en algún momento de su vida. La condición parece ser más común en áreas urbanas y países desarrollados. Afortunadamente, la DA no es contagiosa. Aunque es una forma común de eczema, puede considerarse grave y duradera.

La dermatitis atópica tiene relación directa con otras dos afecciones alérgicas: el asma y la fiebre del heno (rinitis alérgica). Las personas con asma y/o fiebre del heno o con familiares que la padecen tienen más probabilidades de desarrollar DA. Sin embargo, se desconoce la causa exacta que la provoca. Los investigadores han llegado a la conclusión de que se produce por una combinación genética y otros factores inmunológicos. Cuando una sustancia desde dentro o fuera del cuerpo desencadena el sistema inmunológico, éste reacciona de forma exagerada y produce inflamación. Es esta inflamación la que provoca que la piel se ponga roja, irritable y con picazón.

Las investigaciones también muestran que algunas personas con dermatitis atópica tienen una mutación del gen responsable de la creación de filagrina. La filagrina es una proteína que ayuda a nuestros cuerpos a mantener una barrera protectora saludable en la capa superior de la piel. Sin una cantidad suficiente de filagrina para construir una fuerte barrera cutánea, la humedad escapa y las bacterias pueden penetrar. Esta es la razón por la que muchas personas con DA tienen una piel muy seca y propensa a infecciones.

En algunas ocasiones, la dermatitis atópica puede presentar mejora pero, desafortunadamente, puede agravarse cuando se desarrollan los conocidos “brotes atópicos”. A pesar de que no hay una cura que erradique por completo esta patología, existen algunos tratamientos para paliar sus síntomas y hacer que sea más llevadera. Eduardo López Bran, dermatólogo fundador de la clínica de estética Imema de Madrid, aconseja “el uso de corticoides suaves tópicos y locales que aliviarán el dolor e inflamación de manera rápida y, además, reestablecer una correcta hidratación de la piel combinando los corticoides con el uso de cremas emolientes o hidratantes varias veces al día”.

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